Humo naranja para exigir el cierre inmediato de la central nuclear

Martxelo Diaz – Gara

Ayer fue un simulacro, pero los integrantes de la Coordinadora contra Garoña, que ayer convocaron una concentración ante la central castellana, destacaron que la posibilidad de que se produzca un accidente real es seria. Y quienes caigan al suelo no podrán levantarse para ir al vecino Frías a comer juntos, como hicieron ayer.

Carlos Alonso, portavoz de los convocantes, recordó que hoy se cumplen 32 años del accidente nuclear de Harrisburg (EEUU) y que el 26 de abril habrán pasado 25 años del siniestro de Chernobil. Asimismo, Garoña acaba de cumplir 40 años funcionando y apenas han pasado dos semanas del accidente de Fukushima, en una central gemela de la instalada en el valle de Tobalina. Misma edad (1971), misma potencia (460 megawatios) y misma tecnología (agua en ebullición).

«Pero no estamos aquí para celebrar aniversarios. Hoy como ayer, la industria nuclear afirma que aprenderá de los errores y que los corregirá, haciendo más seguras las centrales nucleares. Hoy como ayer, decimos que estamos completamente hartos de vivir bajo la amenaza nuclear, que la seguridad total no existe y que los accidentes acaban por producirse», señaló Alonso, por lo que volvieron a exigir el cierre inmediato de la central castellana, «sin esperar a 2013».

«No podemos esperar ni un minuto más. Exigimos al Gobierno español que adopte esta decisión sin más demora, porque la energía de Garoña no es necesaria ni barata, porque no queremos vivir acogotados permanentemente por el miedo de la amenaza nuclear», insistieron los convocantes de la concentración.

Antes del simulacro, los organizadores de la protesta, en tono irónico, fingieron asumir a pies juntillas las posturas del lobby pronuclear. «Crearán una nueva denominación de origen, Vinos de Castilla y León, Rioja, Navarra y Aragón. Alcachofas, espárragos, patatas, tomates y lechugas con denominación de origen Buenas para el Cáncer. Si su problema es el sobrepeso, venga al valle del Ebro. Resultados asegurados, quedará como una radiografía. Y sin dejar de comer. Rutas turísticas únicas en el Ebro: baños termales en Sobron, animales nunca vistos. Las centrales nucleares son buenas», proclamaron.

Bromas aparte, vivir junto a una central nuclear no es fácil, según denunció Fernando García, miembro de Avaca, la Asociación de Vecinos Afectados por la Central Atómica, «ya que también tenemos que sufrir la contaminación política, además de la nuclear».

Según explicó a GARA tras la concentración, «la gente de la zona vive generalmente de la agricultura y la ganadería o del turismo. Hay muy poca gente del valle que trabaje en la central nuclear. Lo que pasa es que Nuclenor tiene una táctica de posicionar muñecos políticos en puestos de concejal o alcalde. Son estómagos agradecidos que, de una u otra manera, se ven compensados para mantenerlos a su vera y callados. Pensamos que no pueden ser juez y parte, por lo que reclamamos que se desvincule la vida política del valle de los intereses de Nuclenor, que pertenecer a Iberdrola y Endesa».

«La gente no tiene voz por miedo a represalias. Cuando sale información al exterior, parece que todos estamos a favor de la energía nuclear y que somos un valle feliz. Y aquí hay gente que lucha para que se cumplan las normas de seguridad», añadió.

En este sentido, denunció que hay dos recomendaciones del Consejo de Seguridad Nuclear realizadas en 2009 no se cumplen en Garoña, como son las válvulas de retención y el doble cableado. «Precisamente, una de ellas afecta al sistema de refrigeración, que es el que ha fallado en Fukushima», subrayó.

La presencia de una central nuclear condiciona además la vida cotidiana en la zona. «No es una buena publicidad para la gente que se dedica a la agricultura, que casi tiene que callarse de dónde vienen. Y es que verdaderamente hay un peligro. Aunque se hagan controles, sabemos que la radiación, aunque sea en pequeñas dosis, es acumulativa. Desde 1979, cuando hubo un escape de aguas radiactivas, los lodos del Ebro, de aquí hasta Aragón, son radiactivos. A través de la cadena trófica puede llegar hasta el ser humano, y de hecho llega, porque habitualmente vemos pescadores en el pantano».

El accidente de Japón estuvo presente en las pancartas que se desplegaron frente a la central de Garoña que las aproximadamente 300 personas que participaron en la concentración -llegadas de la propia Castilla, de Euskal Herria y de Aragón- desplegaron frente al puente, en el que un cartel colocado por el Ayuntamiento del Valle de Tobalina, la Junta de Castilla y León y la Diputación de Burgos informa de los lugares de interés turístico de la zona: castillos, iglesias, el desfiladero de Sobron, icnitas… Ninguna mención a la central nuclear. Será que eso no vende.

Al otro lado del puente, tras el cordón de la Guardia Civil, los trabajadores de la central -quizá alguno de ellos aparezca en el polémico vídeo que colgaron en Internet defendiendo la viabilidad de la instalación- han colocado una pancarta con el lema «Garoña es segura, continuidad» y observan la concentración en silencio, mientras un helicóptero sobrevuela el área.

Las sirenas se han callado. El humo se ha disipado. Pero la central de Garoña sigue operando a orillas del Ebro, mientras grupos de pescadores aprovechan la mañana del domingo para disfrutar de su afición. No se tienen noticias de que hayan atrapado un pez de tres ojos como en Springfield. Al menos hasta el momento.

http://www.gara.net/paperezkoa/20110328/256441/es/Humo-naranja-para-exigir-cierre-inmediato-central-nuclear

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