Lo nuclear es lo moderno

Admitamos que lo moderno es ser pronuclear. A diario se descubren insospechados enamorados de lo atómico, que defenderían hasta su último aliento esta energía por limpia, barata y segura, siempre, claro está, que las centrales se instalaran a unos cientos de kilómetros de las arizónicas de sus jardines. Pasan estos afirmaciones por verdades incontestables cuando lo cierto es que la energía nuclear no es limpia, ni barata ni segura, y en ningún caso es la solución al cambio climático.

Empecemos por el precio. Sirva como ejemplo el caso del reactor Olkiluoto 3 de 1.600 megavatios, el primer proyecto acometido en Europa desde el desastre de Chernobyl, que se empezó a construir en Finlandia en 2005. Se presupuestó en 2.500 millones de euros y se dijo que se culminaría en cuatro años. Tras sucesivos retrasos, el plazo de entrega no se producirá antes de 2013 y a un coste superior a los 6.000 millones de euros. Como alternativa se antoja algo lenta y no muy barata.

Sigamos con otro precio, el del uranio, que se ha multiplicado por nueve desde los 7,10 dólares por libra que costaba en 2001 a los 63,88 dólares de ahora. La razón es que falta uranio, hasta el punto de que un tercio de lo que se consume procede de los stocks militares. Podrían explorarse nuevos yacimientos en los que la concentración de uranio fuera más baja pero su explotación requeriría enormes cantidades de energía convencional, es decir mucho dióxido de carbono lanzado a la atmósfera. La presunta energía limpia que produce los residuos más peligrosos que se conocen es también altamente contaminante en sus fases previas.

Hablemos por último de la seguridad, que no ha de circunscribirse al peligro constante de escapes radiactivos. El martes un grupo de activistas de Greenpeace ocupó sin mayores problemas la central de Cofrentes y culminó su protesta encaramándose a sus torres de refrigeración. Sustituyamos a los ecologistas por un comando de Al Qaeda. ¿Qué impide al terrorismo islamista considerar a las nucleares objetivos de sus ataques suicidas?

La energía nuclear es sucia, cara e insegura. Eso sí, es moderna y neoliberal, tanto que Zapatero ha renegado de su credo antiatómico y ha aceptado que las centrales vivan lo que Dios y el CSN quieran. Asistimos a otro bandazo valiente y doloroso

http://blogs.publico.es/escudier/613/lo-nuclear-es-lo-moderno/

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