El problema nuclear va más allá del ATC

Rafael Alvarez – Rebelión

En las noticias que aparecen en los medios referentes a la instalación del cementerio nuclear se están minimizando las consecuencias que tiene el ATC para el lugar en que se instalase y para España en general.

1º.- Se habla solamente del ATC, sin mencionar al Centro Tecnológico Asociado (CTA), que producirá mayor contaminación radiactiva que el ATC en su funcionamiento normal, aunque sin tanto peligro de accidente o atentado catastrófico como tiene el ATC.

En el CTA se realizarán experimentos e investigaciones de transmutación y reprocesado de combustible nuclear, como lo indica la manifestación del ministro Sebastián de que llegará un día en que los residuos de las centrales nucleares “se convertirán en combustible” y serán reutilizados: “la energía nuclear será una renovable más”.

Esta es una antigua y peligrosa utopía de la industria nuclear que no ha tenido ningún resultado positivo y siempre se retrasa para un futuro. Su peligro es advertido por la Union of Concerned Scientist (UCS) de Estados Unidos en comunicados como “Nuclear Reprocessing Dangerous Dirty and Expensive” [Nuclear Reprocessing Factsheet].

2º.- El ATC no reduce el peligro de accidente o atentado, ya que los residuos, antes de su traslado al ATC, deberán permanecer muchos años en las piscinas y ATI de las centrales nucleares (donde las medidas de seguridad contra accidentes o atentados deben mantenerse hasta varios años después del cierre de la central). Por lo tanto, no se trata de “tener los residuos en un solo sitio para facilitar su vigilancia”, sino que añade una nueva localización mucho más vulnerable y peligrosa, en la que un atentado puede producir escapes radiactivos mayores que en Chernobil.

3º.- La construcción de un ATC no tiene sentido de no ser que se pretenda construir nuevas centrales, favoreciendo exclusivamente los intereses particulares de la industria nuclear y atendiendo a sus demandas:

– El Foro Nuclear aboga por la creación de tres nuevas centrales antes de 2035 (20/05/10)

La gran industria estudia construir dos centrales nucleares en Zorita.

El coste actual de las centrales nucleares es desmesurado, multiplicándose siempre el coste y el tiempo de construcción previsto inicialmente, como ha ocurrido en la modélica central finlandesa “Olkiluoto 3”. Se estimaba que costaría el equivalente a 4.100 millones de dólares, pero ahora esa estimación aumentó a 7.200 millones, y no está claro cuánto va a costar en definitiva. Según Thibaut Madelin, experto francés en energía nuclear “construir actualmente una planta nuclear de 1.600 megavatios lleva al menos ocho años y un presupuesto de 6.000 millones de euros“.

El coste de la energía instalada mediante una central nuclear puede ser cinco veces mayor que esa potencia instalada por otras fuentes de energía. El gran negocio para la industria consiste en las aportaciones estatales, en descargar en los ciudadanos actuales y futuros gran parte de los costes derivados de la industria nuclear, y en alargar su tiempo de funcionamiento más allá de la concesión inicial, cuando el coste de la construcción ya esté amortizado (lo que aumenta la probabilidad de accidente sobre lo señalado en los estudios de riesgo).

Este coste inicial recae en parte en el Estado, y en parte en préstamos financieros que erosionan y desvían a este objetivo la precaria capacidad crediticia de los bancos españoles y del sistema financiero mundial. Precisamente en una situación en que estos fondos son vitales para atenciones sociales muy graves y prioritarias.

4º.- En ningún caso tiene sentido la construcción del ATC cuando no está definido el Plan Energético Nacional, y cuando estudia la Unión Europea la construcción de un almacén central de residuos para los países miembros (proyecto en el que participa España a través de ENRESA) que debería estar construido en 2025.

5º.- En cualquier caso, el concurso iniciado para la instalación del ATC es ilegal e ilegitimo, debido a las torticeras actuaciones de ENRESA, las actuaciones antidemocráticas de los ediles de los ayuntamientos postulantes, y las explicaciones, en ocasiones falsas y siempre engañosas, de los técnicos de ENRESA encargados de “informar” a los ciudadanos. En cuanto a “sus señorías” que aprobaron la construcción, se ha evidenciado que carecían de conocimientos sobre el tema, recibieron informaciones técnicas engañosas, y tampoco se molestaron en recabar información de fuentes solventes e independientes. Además, el Ministerio de Industria ha incumplido su compromiso de enviar los informes de seguridad solicitados por la Audiencia Nacional hace tres meses, lo que representa otra ilegalidad”.

También los científicos del CIMA rechazan la legitimidad del proceso seguido.

Dudan de la legitimidad de los Plenos realizados en los ayuntamientos para presentar las candidaturas de los distintos municipios, que se realizaron “a pocos días del cierre del plazo”, de forma extraordinaria y “en un horario poco común”. En cuanto al proyecto critican también la existencia de “claras deficiencias informativas” respecto a los detalles del la futura instalación….. Por ello, los científicos piden que se detenga la elección de un emplazamiento para el ATC “hasta que se alcancen las condiciones sobre seguridad de los residuos.

 

 

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