Entrevista al mirandes Kepa Gordejuela
Astekari Digitala
“Ha llegado un momento decisivo en la sociedad vasca, ya no solo en la reivindicación de la independencia, sino también en la confluencia de fuerzas en la izquierda vasca”
Entrevista concedida a Jorge Segoviano de Astekari Digitala por Kepa Gordejuela, antiguo parlamentario de Euskal Herritarrok y uno de los impulsores del movimiento social Independentistak.
29/04/2010
¿Qué objetivos tiene Independentistak?
En “Ari Gara”, que es el documento de lanzamiento, se afirma que estamos en marcha para crear una red social a favor de la independencia, aunque hay que puntualizar que se trata de una red amplia en la que también tiene cabida gente que no siendo estrictamente independentista, plantea que en una sociedad democrática debe haber espacio para todos los proyectos políticos, entre ellos la independencia. También hay que señalar que la red tiene una perspectiva progresista del país, queremos implicar desde la izquierda vasca hasta los sectores populares. Como ves, en Independentistak tienen cabida un amplio espectro de personas, ello se debe a que se pretende que sea una fuerza social muy grande que impulse el derecho a decidir de la ciudadanía de Euskal Herria sobre su futuro político y el derecho a llevar a la práctica un proyecto político, cualquiera que este sea. Yo soy independentista y me gustaría, e intentaré, que ese proyecto sea el que triunfe, pero lo importante es que sean solo las ciudadanas y ciudadanos vascos los que decidan sobre el país que queremos. Este concepto tiene un tirón muy importante en la sociedad vasca: el documento “Ari Gara” ya tiene cerca de unas 10.000 adhesiones y la convocatoria de un Aberri Eguna unitario tuvo una gran acogida. Pero la idea es que sea mucho más, yo creo que tiene que ser una revolución social que haga cambiar las inercias de determinadas opciones políticas y también las del conjunto de la sociedad, para que desde una perspectiva democrática vayamos a una situación política diferente y podamos decidir nuestro propio futuro; tanto en el aspecto político, como también en el aspecto económico, social, etc. Porque yo creo que lo importante es, no sólo determinar que Euskal Herria es un país con signos de identidad y voluntad determinada, sino también que es un país que sociológicamente mira hacia un espacio socialmente avanzado, ya que el colectivo más amplio de esta sociedad son los trabajadores y trabajadoras, y ellos tienen mucho que decir sobre el modelo de país que quieren.
¿En que fase está Independentistak?
La primera fase fue, fundamentalmente, la presentación del documento “Ari Gara” y la convocatoria del Aberri Eguna. Ahora estamos en una segunda fase en la que tenemos que configurar el movimiento social más a corto plazo. Para ello vamos a organizar un encuentro donde se inicie un proceso para abordar la configuración del organismo, un proceso que sea muy participativo y donde se fijen las bases, reflexiones, composición, formulas organizativas y actividades que la red social por la independencia llevará a cabo en los próximos meses y donde puedan estar representadas todas las sensibilidades populares.
¿Cómo nace Independentistak?¿Quien lo impulsa?
Existía una demanda social extendida; el hecho de que haya una realidad política fragmentada ha determinado que se haya llegado a la misma conclusión desde distintas opciones políticas y sociales: que ya es hora de que, no solo en torno a la demanda de la independencia sino en otras muchas cosas, cambie la situación en la que estamos. Una cosa que queremos dejar muy clara es que este movimiento está al margen de la dinámica estricta de los partidos políticos, no es un movimiento para presentarse a las elecciones; así lo entendemos y lo manifestamos en el documento fundacional “Ari Gara”. Pero sí es un movimiento para promover un cambio político importante y en ese sentido puede significar un cambio en las estructuras políticas, haciendo que los partidos modifiquen sus actuaciones. Este movimiento es una red social y nace con vocación de mantenerse al margen de la pugna política, mejor dicho, en un camino paralelo ya que la pugna política va a estar ahí y este organismo puede contribuir a la reflexión profunda de la clase política vasca. Es, decir, estará en otro camino diferente, que es el de construir una gran ola, un envolvente amplio de revolución social, para que la sociedad vasca cambie sustancialmente en los próximos meses y años de una forma definitiva.
Aunque esté al margen de la dinámica de los partidos, si que introduce novedades en el ámbito político, en el sentido de que por primera vez se está hablando de la necesidad de sumas de fuerzas tanto en el campo social como en él político. Teniendo en cuenta esto y tu historial de participación política. ¿Cómo ves la izquierda vasca actualmente?, sin perder de vista que dentro de un año tenemos elecciones locales y forales.
Aparte del tema de Independentistak, yo creo que ha llegado un momento decisivo en la sociedad vasca, ya no solo en la reivindicación de la independencia, sino también en la confluencia de fuerzas en la izquierda vasca. No creo que ese proceso de cambio tan demandado se pueda dar sin una reagrupación de fuerzas políticas de la izquierda vasca. Es cierto que estos cambios no se producen de un día para otro, ni siquiera de un año para otro, pero el primer cambio sustancial lo tenemos que provocar nosotros, la gente de la izquierda, que desde mi punto de vista creo que es la más consciente. Con el tema de reagrupación de la izquierda vasca pasa igual que con el tema de Independentistak, hay una demanda muy amplia desde distintos colectivos y personas. Otra cuestión es cómo debe de hacerse eso, ahí son los partidos políticos los que tienen que trabajar: hay partidos con mayor peso en esta sociedad, otros con menos, pero yo creo que eso no tiene que ser un elemento ni para quedarse al margen del proceso, ni para tratar de tener un protagonismo exacerbado. Sin falsas humildades, pero sin arrogancias, se tiene que trabajar en los próximos años en el proyecto de configurar esa izquierda vasca amplia. Por cierto, si revisamos encuestas veremos que esta sociedad se manifiesta mayoritariamente de izquierdas y a favor del derecho de decisión; por tanto esta fuerza de izquierdas vasca, este motor de cambio, debe tener esta doble dimensión de izquierda soberanista. Y es precisamente ese espacio, el de izquierdas soberanista, el que está fuertemente fragmentado, de ahí esa demanda de reagrupación. Es posible que esta reagrupación se pueda y yo creo que se debe ir dando a la par de la resolución del contencioso vasco ya que son procesos que se ayudan mutuamente.
Me preguntabas cómo veo el momento: llevamos desde los años de Lizarra –Garazi en una situación de impass político; en aquel momento mucha gente vimos que una época acababa y que otra tenía que empezar, pero aún no hemos sido capaces de haber dado inicio a esa nueva época. Es un periodo muy dilatado de tiempo, son más de10 años, en los cuales se ha seguido manteniendo una situación de provisionalidad y de tránsito. Lo que yo estoy viendo desde una situación personal de observador y no desde una responsabilidad política como pudo ser en otras épocas, es que desde la izquierda abertzale, que en estos momentos está ilegalizada se están dando unos pasos para llegar a ese cambio. En el último debate desarrollado por la misma, en la que se articuló la ponencia Zutik Euskal Herria, y en la declaración de Alsasua se determina muy bien el cambio de ciclo político y se ponen las bases para esa confluencia con el resto de agentes políticos de izquierdas. También con los agentes sociales ya que hay que tener muy en cuenta el sindicalismo vasco mayoritario, que camina por esos derroteros, además de muchos movimientos sociales también… Para mi este debate que se ha producido dentro de la izquierda abertzale es novedoso por varias razones, una de ellas es que dentro del propio debate se hace una autocrítica importante a situaciones anteriores, cosa que no abunda mucho en las diferentes opciones políticas, yo diría que abunda por su ausencia. Otra razón es que todos los pasos que se están dando se están haciendo desde una perspectiva unilateral, la izquierda abertzale está diciendo que inicia con eso un proceso democrático y que ese proceso democrático se tiene que dar en unas claves que facilita la confluencia de diferentes fuerzas desde una perspectiva democrática, civil, etc. Anteriormente siempre había habido pactos previos o cambios de situación en el conflicto que daban paso al debate, pero en este momento es la izquierda abertzale la que ha tomado la iniciativa y eso le da, a mi entender, un punto de irreversibilidad muy importante. En este mundo y en política, sabemos que todo es reversible, pero si que le da una solución de continuidad muy grande. Habrá que ver durante los próximos meses los espacios del debate, las diferentes resoluciones y los posicionamientos, pero yo creo que la situación es única. A esto hay que añadirle también la participación internacional, que algunos medios y algunas opciones políticas han intentado tapar; la declaración de Bruselas que hace Brian Currin y otros mediadores internacionales en el parlamento europeo es algo inaudito, ni siquiera se dio en el proceso de Irlanda. Esta declaración la avalan mediadores de la talla de ex presidentes de gobierno, primeros ministros, premios Nóbel de la paz, etc., gente de renombre internacional, cuyo prestigio no lo van a arriesgar por nadie y que piden tener una serie de garantías. Estos mediadores valoran positivamente el debate de la izquierda abertzale y sus últimas resoluciones. Además la Izquierda Abertzale ha respondido positivamente a la declaración de Bruselas, haciendo un llamamiento tanto a ETA como al Gobierno Español para que asuman lo que en la misma se pedía, lo cual además de ser un hecho novedoso tienen un gran calado político de avance y altura de miras ¿Quiere decir eso que este proceso va a estar exento de problemas?, seguramente no, porque hay opciones políticas a las que no les interesa que este proceso se dé ahora, debido a que en breve entramos en un periodo preelectoral donde se juegan mucho. Porque si ese cambio político va cogiendo cuerpo puede abocar a que esas próximas elecciones se den de forma diferente a las anteriores. Eso significaría que la Izquierda Abertzale (en estos momentos ilegalizada) podría presentarse a las elecciones y esto podría dañar muchos intereses, y no solo me refiero a los del gobierno español, o del partido que los representa, o los de otros partidos en el marco estatal, sino también los de otros partidos en el marco vasco.
Me comentas que la unión de la izquierda vasca soberanista (aparte de otras cuestiones) ayudaría a solucionar el conflicto, pero dándole la vuelta, ¿cómo crees que ha afectado a su fragmentación el hecho de que ETA no haya abandonado la lucha armada durante estos años?.
No se, es muy difícil valorar eso en un proceso tan largo, porque habría que valorar no solo la participación de ETA en el panorama político sino también como se dio el proceso de transición española y como en el Pacto de la Corona se da la primera fragmentación en el marco de la izquierda vasca y también del nacionalismo vasco. Hay una cuestión importante, cuando se redacta la constitución, en esta se entra a fondo en aspectos de tipo social y de derechos individuales, pero no se tocan los derechos colectivos. Y eso es una asignatura pendiente muy importante desde entonces, porque ahora estamos viendo los problemas que esto esta generando por ejemplo con el Estatuto de Cataluña. En ese Pacto de la Corona se acordó en secreto no tocar ciertos temas, y entre ellos estaban las realidades nacionales de Cataluña, Galicia y Euskal Herria. Esto provoca que la fase de transición española se haga con una merma importante desde el punto de vista democrático, no en derechos individuales pero sí en derechos colectivos, que a la postre terminan afectando a derechos individuales, y ahí es donde están los primeros elementos de fraccionamiento. Desde luego el desarrollo de la organización armada ha influido, pero de ahí a decir que ha sido ETA la que ha fraccionado la izquierda vasca… yo creo que valorar aisladamente uno de los elementos es un error y que el análisis debe partir de poner encima de la mesa todos los acontecimientos y cuestiones que han tomado parte en la historia reciente y pasada de nuestro país. Otra cuestión es cómo ha ido evolucionando la situación al paso de los años. Yo creo que visto la experiencia de la llamada transición española todos hemos ido viendo que aquello fue un error y cada uno, partidos de izquierdas y nacionalistas vascos, se ha ido recomponiendo de forma diferente.
A tu juicio, ¿Cuáles son los pasos que debería realizar la izquierda abertzale ahora ilegalizada para recuperar la representación política institucional?
Yo creo que ya ha dado algunos de ellos: antes hablamos del debate Zutik Euskal Herria, y la declaración de Alsasua. La aceptación de los principios Mitchell es un paso muy importante ya que estos son muy claros en torno a cómo tiene que ser el proceso. Además afirman que el proceso democrático se inicia ya, y eso es dar un paso determinante. Yo creo que tiene que seguir trabajando en esa misma línea. Junto con eso veo que el resto de fuerzas políticas tiene que acompañarles en el proceso, porque, aunque la izquierda abertzale es una parte muy importante, digamos mayoritaria, de esa izquierda que se quiera constituir, en estos momento está ilegalizada. El que se unan otras fuerzas a la izquierda abertzale, que igual en el aspecto cuantitativo no son tan importantes, pero sí en el aspecto cualitativo, tiene un efecto multiplicador, en el sentido de que si sumamos dos, tres, cuatro fuerzas, vamos a conseguir aglutinar incluso más que la base social que tienen cada uno. En muchos casos cuando fuerzas políticas se unen suele ser al revés, que cada una de las fuerzas suele perder simpatizantes. Pero en este caso, quizá por el carácter tan politizado de la sociedad vasca (por lo que nos ha tocado vivir), se aglutinarían más simpatizantes que la suma de sus simpatizantes individuales. En este país hay un montón de gente soberanista y de izquierdas proveniente de diferentes ámbitos que está desencantada con la política de izquierdas vasca. En este sentido una fuerza plural vasca de izquierdas y soberanista, es muy probable que se pueda movilizar toda esta masa social desanimada; ese es el elemento multiplicador. Esta situación, aunque no resolverá nuestros problemas en dos días, creará una dinámica que rompa este impass tan perjudicial para los intereses de la mayoría de esta sociedad.
En las próximas elecciones locales y forales, teniendo en cuenta que parte de la izquierda abertzale está ilegalizada, ¿podría darse el trasvase de votos de esta fuerza política a otras opciones soberanistas?.
Yo en principio no me planteo ese escenario pero si esto fuera así, sería nefasto para todos, porque haría que este mundo de izquierdas soberanista del que hablaba siga desanimado. Eso no contribuye a nada, pero no solo desde una perspectiva electoral, sino desde una perspectiva de país. Si queremos que haya un cambio político es fundamental que en las elecciones haya un representación amplia de toda la izquierda vasca, y eso incluye la resolución del conflicto que existe desde hace tantos años y que tiene consecuencias tan dramáticas para todas las partes. Yo creo que hay que romper esa dinámica y que debemos pensar en las elecciones como una oportunidad para ello. Si se piensa en las elecciones exclusivamente desde la perspectiva del partido o los intereses propios no vamos a ningún sitio, hay que tener una perspectiva de país.
Como afectado por el sumario 35/02 ¿qué opinas de la actuación que ha tenido la Audiencia Nacional y la fiscalía, y cómo te afecta personalmente?.
Yo creo que la Audiencia Nacional, y toda la judicatura española, está actuando como viene actuando desde hace muchos años. Antes hablábamos de las asignaturas pendientes de la transición; lo estamos viendo estos días precisamente con el caso Egunkaria y con el caso Garzón. Tenemos una judicatura que es heredera directa del franquismo y que hay jueces actualmente que fueron jueces con el franquismo y todavía ejercen, esto no se ha depurado. Esto no solo pasó con la judicatura, sino también con más elementos: en el Pacto de la Corona, se acordó que para realizar una transición suave no había que tocar determinados poderes del Estado franquista, como la judicatura, el ejército, etc. fíjate que hasta el Rey lo impuso el dictador y ahí sigue.
Y luego tenemos detrás de esta judicatura, un impulso político que la considera un instrumento más a su servicio. La separación de poderes, que nunca ha sido una realidad en este país, cada día esta más ausente. Y tenemos un montón de sumarios impulsados de forma política, incluido el que tiene en la palestra al juez Garzón, que paradójicamente es el juez que ha instruido el sumario que a mi me afecta y muchos más, en los que no se le acusó de prevaricación ni de escuchas ilegales, y la instrucción de los sumarios han sido muy similares. Esta utilización perversa de la justicia debe cambiar, en la medida que no cambie podemos tener algunas resoluciones positivas como la de Egunkaria, aunque todavía quede mucho por hablar del tema, pero la gran mayoría, además de irregulares, serán el reflejo de iniciativas políticas que mueven una serie de voceros del reino y organismos de dudosa raíz democrática como los que se suelen situar en torno a las acusaciones particulares, populares etc. Aparte de esto vemos un montón de situaciones vergonzosas, como la no renovación del Tribunal Constitucional, las maniobras de la derecha española para controlar el Consejo General del Poder Judicial, etc. La judicatura española es el hazmerreír de Europa y del mundo entero.
Pero además la fiscalía ha hecho unas peticiones muy altas…
Sí, luego está la acción política de la fiscalía, que depende del Estado, ya que este nombra al fiscal general, el cual determina la estructura de la fiscalía. Por tanto es el Partido Socialista el que esta instando estas peticiones, pero el Partido Popular también tiene acciones parecidas cuando gobernó. Y ha habido una excepción con el caso Egunkaría aunque no veo yo que su caso sea muy distinto de publicaciones que se cerraron para no volver a abrirse, como el caso Egin y Ardibeltza Esta situación de la judicatura está determinando una gran preocupación social y una desconfianza, no sólo en la sociedad vasca, sino en toda la sociedad del estado. Esto es muy lamentable porque costará restituir uno de los valores y de los pilares fundamentales de la democracia como es la independencia de poderes y el prestigio del poder judicial.
He leído en algunos medios que hablando del caso Garzón había gente que planteaba la necesidad de una segunda transición; algunos llevamos hablando años de que la transición fue antidemocrática y de que tendríamos que ir a una transición diferente, y ahora también hay otros en el ámbito del estado que también están pidiendo segundas transiciones. Hay miedo a tocar la constitución en cuanto que si tocamos la constitución por otra cosa (como pueda ser la sucesión del Rey o los problemas de la judicatura, etc.), igual se toca el tema vasco. Eso es una barbaridad, no debe de haber ningún miedo a modificarla, en absoluto, por supuesto que yo creo que hay que modificarla en muchos aspectos y también en el tema vasco en cuanto a incorporar el Derecho a la Autodeterminación de los pueblos del Estado, eso sería un impulso democrático si la mayoría de la población de Catalunya o de Euskal Herria así lo decidiesen.
¿La forma en que está constituido el poder judicial en la constitución hace que se fácil su instrumentalización política?.
Claro, porque los jueces que forman el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial se eligen por mayoría política, así que los dos partidos mayoritarios en el Estado son los que se ponen de acuerdo para elegir en un momento u otro, las mayorías de esos órganos, y esos órganos tienen una referencia política en la medida en que están elegidos por ellos. Cuando cambian las mayorías a nivel político en el Estado entre esos dos partidos tienen problemas al no llegar a consensos para cambiar las mayorías que anteriormente han constituido, esto es lo que hace el Partido Popular. Además existe un tribunal especial que se constituye cuando muere el Tribunal de Orden Público Franquista para juzgar los casos de la disidencia vasca, aunque luego se le incorporase el tema del narcotráfico y otras cuestiones, pero muchas instancias internacionales han dictaminado que ese tribunal, como tribunal especial, es una barbaridad y una incongruencia con un sistema democrático.

